Los antecedentes:
Antes si quiera de analizar la movilización es preciso para todos aquellos que le hacemos frente a la bestia imperial, esa que tiene cada vez más control de nuestras vidas, entender lo que pasaba en la universidad, una universidad estatal a medias, una universidad con autonomía.
La universidad Arturo Prat UNAP, estos últimos años ha dejado casi completamente el modelo estatal, abriendo planes especiales como énfasis, mientras las carreras de ingreso psu no se encontraban acreditadas en su totalidad.
Se ha creado un sistema de autofinanciamiento basado en la política arancelaria. Para entender este punto de otra forma, la universidad basa su financiamiento no en proyectos, ni investigaciones como el común denominador de las universidades estatales, sino que basa su financiamiento en base al bolsillo de los estudiantes, poniendo aranceles excesivos, y tratando de cobrar en la mayor cantidad de oportunidades posibles. (Multas por atraso en las matriculas, expansión inexplicables en el recorrido de estampillas para la titulación, informes innecesarios, etc.).
Para proseguir, el discurso desde rectoría respecto a las crisis que sucedían en la UNAP gracias a sus propios torpes manejos administrativos, era dar a entender que “el estado no entregaba fondos suficientes para la universidad” , no obstante es común que el estado no dedique muchos fondos a una universidad que reproduce un modelo no estatal, es más la incoherencia llega a puntos críticos cuando era el momento de manifestarse contra el estado en pos de obtener mas fondos el mismo rector contradiciendo a su discurso prefería mantenerse al margen, tomemos en cuenta que el rector pertenece a sociedades secretas y es del partido radical, un pro concertacionista, como muchos rectores.
En otros aspectos, cada vez que se ha propuesto replantear el modelo de universidad, hacia una universidad estatal partiendo por obtener nuevos proyectos, la administración se ha negado rotundamente ya que esto significaría que entren nuevos fiscalizadores y se rindan ciertas cuentas que terminarían descubriendo todo un circo de estafadores y ladrones:
El rector posee el sueldo mas elevado del cruch (consejo de rectores de las universidades de chile), apuntando a 7.700.000, cosa que no corresponde con la calidad de educación que proporciona la universidad que el administra.
A muchos profesores se les sigue pagando, pese que ya no están haciendo clases.
La universidad pide un papeleo adicional en el coste para obtener el grado académico (que normalmente era gratis, hoy en día esto se va perdiendo en las universidades), aumentando el precio de este a cerca de 200.000$ (cifra después de la movilización).
Se realizan de forma irresponsable y sin mediación, viajes para capacitación, dando además del dinero del viaje una remuneración por tomar el curso.
El circo de las estafas se dispara aun más por el hecho que la universidad posee una casi inexplicable “autonomía”, lo cual nos imposibilitó en acciones jurídicas para exigirles rendir cuenta de los sueldos de los demás funcionarios administrativos.
La movilización desde la perspectiva libertaria
Inicios del movimiento
En vista de todas las problemáticas internas surgidas en la universidad, muchas organizaciones y cordones autónomos intentaron llevaron la lucha desde su espacio individual, obteniendo muy poco resultado de las acciones.
Feunap reivindicándose de la poca acción efectiva realizada en el año, cuidadosamente elabora un plan con la iniciativa de las ingenierías para convocar a una toma, para realizar un espacio estratégico para la organización de dichos grupos autónomos.
El llamado es masivo y la facultad es tomada el día 27 de agosto en la mañana, teniendo en la noche una reunión que agrupo los ceales de todos los departamentos.
A diferencia de otras movilizaciones, esta vez Rodrigo Oliva, presidente de FEUNAP no crea un caudillismo típico de los movimientos universitarios en Iquique, si no que mantiene una dirigencia donde se impone la voz de una asamblea en lugar de decisiones elitista de una seudofederacion.
Para nosotros en cierto modo, esta federación fue el primer ejemplo vivo de las federaciones originales que crearon los anarquistas y reformadas por la dictadura militar, convenciéndonos a los unapinos que una federación basada en cargos representativos es lo que quiere el poder. Una federación “a la antigua” donde no se deleguen cargos, sino que asuma un rol revolucionario todo aquel que desee organizarse es una opción mucho mas factible para nuestras necesidades de movimiento. Es importante entender este principio de unidad donde ya no era un grupo elitista a cargo, ni banderas de partidos políticos con objetivos ocultos, sino toda una organización trabajando detrás de ciertas “caras visibles”.
El movimiento desde un principio tomo un carácter de reivindicación estudiantil, ya que mas que un petitorio era un pie para comenzar a tomar el papel que desde hace mucho debió haber sido tomado, el cual tenia por política una visión clasista de izquierda contando con el apoyo profundo y constante de sectores anarquistas y marxistas.
El transcurso y pequeñas bajas
Con el paso de la movilización, la administración de la universidad empezó a apostar por la dilatación, esperando que la toma aburra a las masas alienadas para que se vayan contra la masa movilizada.
Esta acción en un comienzo tubo éxito, pero fue abatida rápidamente por los esfuerzos de los voceros estudiantiles. De esta forma la administración de la universidad optó por recurrir a apoyo desde partidos políticos y “de ciertas sociedades secretas” que se han instaurado en las universidades de chile, para disgregar el movimiento a través de influencias con profesores y hasta algunos estudiantes.
Esto sumado a un recurso de protección presentado contra FEUNAP y sus “ayudantes” como nos tildaban, puso al movimiento pequeñas bajas, especialmente de rupturas internas por personas influenciadas.
Afortudamente el discurso que reproducían estos influenciados, haciendo apuntar el problema a la lucha por obtener mas fondos para la universidad, cuando el problema tenia muchas raíces que responsabilizan a su administración mas que a los pocos fondos que les da el estado, tubo muy poco éxito convenciendo solo a una insignificante cantidad de carreras a frenar el movimiento.
Para reafirmar fuerzas, el consejo de presidentes en conjunto a la federación llamó a una movilización sacando a alrededor de 700 estudiantes a la calle poniendo mucho mas nervioso al rector quien optó por jugar una nueva carta.
La semana siguiente se nos informa que las clases se reanudaran normalmente dentro de colegios municipales, ya que el rector Gustavo Soto utilizó sus influencias políticas para obligar a cormudesi a prestarse para un acto que incluso la misma ley chilena tildaba como ilegal.
Pese a esto y al desgaste del movimiento era posible que muchos compañeros y compañeras tomaran esta opción. Cuando todo se creía perdido nos salvó el hecho de ser un movimiento que no solo buscaba un cambio circunstancial en la universidad, si no reivindicar el derecho de estudiantes a ser tratados como tales y no un mero cliente que esta recibiendo un producto como éramos vistos. A la acción de rectoría responden cordones sociales en Iquique que prestaron un apoyo mas simbólico que practico, no obstante entre ellos se alzaron los secundarios solidarizando con sus compañeros universitarios ya concientes que el problema les tocaría a ellos a futuro si se quedaban con brazos cruzados. Con una magnifica prestaza la coordinadora secundaria de Iquique emite un comunicado donde se manifiesta que si se llegan a efectuar clases en los colegios públicos, estos procederían a la toma de todos los colegios municipales de Iquique.
Tras este manifiesto la corporación municipal del desarrollo social de Iquique (CORMUDESI), quien estaba a cargo de los colegios, decide dejar de prestar apoyo al rector Gustavo Soto, poniéndolo a este en una especie de jaque.
Ya sin cartas en la manga las negociaciones se reanudaron, no obstante aun quedaba el recurso de protección, que tildaba de “ilegal” a nuestra movilización y que nos amenazaba con persecuciones judiciales.
Este fue el último bastión de rectoría, donde se mantuvo una postura de resistencia intransigente convenciendo al rector por retirar el recurso y acelerar las negociaciones para deponer la toma.
El día jueves 8 de octubre y después de casi mes y medio de toma, se firma un acuerdo donde se decretan 9 escritos que responden a una respuesta favorable al 70% de nuestro petitorio:
- • Retiro inmediato de todas multas impuestas por atraso en la matricula.
- • Devolución por abono en la próxima matricula de la multa impuesta a alumnos antes del acuerdo.
- • Condonación de los intereses a alumnos con problemas morosos.
- • Rebaja al 70% de los costes de titulación.
- • No se abrirán nuevas carreras hasta que las actuales se encuentren acreditadas en su totalidad.
- • Congelar los aranceles para el 2010.
- • Se instaura un inciso segundo en el artículo 39 convirtiéndolo en una ley afirmativa en vez de prohibitiva, afirmativa. De esta forma los alumnos que presenten problemas de morosidad no serán privados de su matricula, permitiéndoles matricularse primero y ser repactados después.
Además de lo obtenido en el petitorio se decreto una orden para organizar un claustro de carácter resolutivo (instancia triestamental formado de profesores, funcionarios y alumnos para decidir políticas en la universidad) .
Después de la toma
Una vez levantada la toma, el rector Gustavo Soto haciendo uso de la prensa, documento una pequeña cantidad de destrozos causados dentro de la universidad para criminalizar el movimiento.
Por nuestra parte y como reflexión personal a compartir, el hecho de haber creado una organización tan sólida ha sido factor fundamental para mantener la organización luego de la toma, ya que generalmente tras ciertos triunfos se crea un efecto apaciguador entre las personas externas al movimiento. Muy contrariamente el hecho de ver siempre a un grupo de personas como pilar sólido tras esta manifestación, les incita a participar en el terreno creado.
Actualmente estamos encaminándonos hacia el claustro, intentando sumar profesores y fortaleciendo aun más el pilar estudiantil bajo nuestra organización normal, pero formando políticamente a los compañeros y compañeras mediante todas las organizaciones políticas de izquierda que estuvimos tras la movilización, intentando preparándolos no para luchas momentáneas en la universidad, si no para una lucha constante en cada uno de los campos que se encuentren contra la bestia de la privatización y la reproducción del estigma sufrido por los chilenos de ver todo desde el punto de vista de mercado.
Desde Iquique saludos al lema de los estudiantes de la UNAP.
La toma terminó, pero no la movilización.
Salud, libertad y organización rebelde.
Comunicado Anónimo de la Unap - Iquique.
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